La incineración es reconocida por la EPA (Environmental Protection Agency) como la tecnología más utilizada y comprobada para la destrucción completa de PCB. Este proceso consiste en la oxidación térmica a temperaturas elevadas (870–1200 °C) en hornos especializados alcanzando eficiencias de destrucción superiores al 99,99 %.
El proceso incluye varias etapas: la oxidación en el horno, la recuperación de energía mediante el vapor generado y el tratamiento de gases de combustión. Estos gases son sometidos a sistemas de control de emisiones, con el fin de remover contaminantes y evitar la formación de subproductos tóxicos como dioxinas y furanos. Las cenizas y materiales retenidos en los sistemas de control son clasificados como peligrosos y deben disponerse en rellenos de seguridad especializados.