La Descloración catalítica es un proceso de tratamiento químico reductivo en el que los átomos de cloro presentes en los bifenilos policlorados (PCB) son sustituidos por átomos de hidrógeno, utilizando un catalizador metálico (generalmente níquel, paladio, hierro u otros metales de transición) y un donador de hidrógeno (como hidrógeno gaseoso, solventes alcohólicos o hidruros).
Este tratamiento opera bajo condiciones controladas de temperatura (50–200 °C) y, en algunos casos, presión moderada, lo que permite que las moléculas de PCB se transformen en compuestos mucho menos persistentes y tóxicos, como el bifenilo no clorado y ácido clorhídrico.