Menu
 

La incineración es un proceso de combustión controlada en el que los residuos se queman a altas temperaturas (entre 800 y 1,200 °C) para reducir su volumen y peligrosidad.

Este tratamiento permite capturar o destruir sustancias potencialmente peligrosas que podrían liberarse durante la quema. Además, la incineración puede facilitar la recuperación de energía, minerales o compuestos químicos presentes en los desechos, lo que se conoce como valorización energética.

Los incineradores varían en tipo, tamaño y en los sistemas de tratamiento que incorporan antes y después de la combustión.

Imagen